Un fantasma recorre el mundo. No tiene un nombre claro porque está compuesto de materiales diversos y contradictorios. Unos le llaman autoritarismo, otros populismo o extrema derecha. Su exponente más conocido es Donald Trump, el que acaba de secuestrar porque sí a todo un Presidente de un Estado Soberano, pero sería peligroso reducir el fantasma al Presidente Estadounidense, como lamentable sería situar todo este movimiento en un extremo del tablero, en la extrema derecha. Los alemanes, que llevan años observando este fenómeno, han creado una casilla específica para este fin y la llaman “estudios del centro”, porque alcanza a las clases medias y afecta a zonas vitales de la cultura democrática.
En francés, inglés, alemán o italiano hay cantidad de trabajos serios sobre este escurridizo tema que, en castellano, queda devaluado, entre tertulianos, a tópicos ruidosos, y, entre políticos, a munición dialéctica para atacarse.