13/9/26

LA MEMORIA QUE SE EMANCIPA DE LA HISTORIA

            Se me pregunta por la dimensión pública de la memoria (configura identidades) y su dimensión moral (mantiene vivas las injusticias no saldadas). Todo ello sin olvidar su dimensión histórica (la memoria ¿mira al pasado o al futuro?) o, incluso, jurídica (nombra lo impensable desde que la memoria de Auschwitz generó nuevas figuras delictivas, como “genocidio” o “crimen contra la humanidad”). Porque sin memoria, el pasado queda incompleto; sin su impulso, el futuro corre el riesgo de repetir lo peor.

DOS LENGUAJES DEL PASADO: HISTORIA Y MEMORIA EN CONFLICTO

Todas son cuestiones de un grosor filosófico indiscutible que invitan a entrar en ellas sin más dilación. Pesa en cualquier caso la experiencia repetida de una profunda incomunicación entre la historia y la memoria, entre el discurso del historiador y el del filósofo de la memoria. El lugar que reserva la historia a la memoria (lo privado y subjetivo) le resulta a esta inhóspita, igual que son inaceptables para la historia algunas tesis de la memoria (tener que oír, por ejemplo, que “el mayor narcótico del siglo XIX ha sido la pretensión de conocer las cosas tal y como han sido” o que “la pretensión de la historia de ser ciencia se paga con el olvido de lo memorable”).

Es innegable que desde hace un tiempo la memoria cotiza al alza. Se habla mucho de memoria y eso ha provocado un evidente malestar entre los historiadores, que durante mucho tiempo –pero sobre todo desde el siglo XIX- pastoreaban el pasado con absoluta autoridad pues habían establecido la tesis de que su conocimiento riguroso era cosa de la historia, relegando la memoria al ámbito de la vivencia subjetiva (privada, pues, de cualquier alcance objetivo). Eso es lo que ha cambiado: la memoria se presenta como conocimiento y no solo como vivencia, al tiempo que ha desbordado la subjetividad del sentimiento para hacerse presente como un condicionante material de la política (no hay más que ver las leyes de memoria histórica que han clausurado el “echar al olvido” el pasado que pedían los historiadores en tiempo de la transición política española).

Ante una situación así caben dos estrategias: tratar de conciliar historia y memoria, reconociendo sus diferencias, pero aceptando su complementariedad (que es lo que se suele hacer) o bien ahondar en la diferencia partiendo del hecho de que lo que les distingue no son distintas funciones sociales, ni siquiera distintas aproximaciones a la realidad (científica, la de la historia; sentimental, la de la memoria), sino distintas ontologías y epistemologías. Al concepto de historia subyace una concepción del mundo totalmente distinta de la que sustenta la memoria. Y esa diferencia en la concepción de la realidad afecta al modo de conocimiento atribuible a una y otra.

30/7/26

El fútbol da la hora con adelanto

             Un Mundial de fútbol es una inmensa carpa en la que se dan cita todas las emociones que recorren a los habitantes del planeta. Con cada balón ruedan expectativas y frustraciones tanto personales como políticas, por eso los brasileños prefirieron en un tiempo el triunfo de la selección de fútbol a la solución de sus problemas materiales; por eso para los argentinos cada encuentro con los ingleses es un encontronazo, con las Malvinas al fondo, que aspira a resolver con un balón de aire lo que las armas de fuego les negaron. Los españoles no pueden olvidar el consuelo que supuso el triunfo del 2010 en pleno desastre económico. El fútbol es más que un juego por eso ha provocado tantas lecturas sobre el alcance de sus múltiples significados.

             Si pudo parecer excesivo que el buen hacer del entonces entrenador, Vicente del Bosque, llevara a algunos a proponerle como candidato a la Presidencia del Gobierno, no parece exagerado que hoy nos detengamos en el significado social del multirracismo de la selección, de la española (por no hablar de la francesa, la alemana o la inglesa). Estábamos acostumbrados a ver jugadores de color en los equipos de estos países. No parecía plantearles mayores problemas porque nadie en sus respectivos lugares ponía en duda que fueran nacionales. La diferencia de color o de religión o de ascendencia territorial no contaba a la hora de ser considerados franceses, alemanes o ingleses.

16/7/26

El cabo que lanza el Papa a España

            El Congreso de los Diputados invitó a León XIV a hablar en el Parlamento y el Papa devolvió el favor, en un discurso por todos aplaudidos, haciendo una mención a la Escuela de Salamanca, es decir, a lo que supuso España en la configuración de un nuevo orden mundial. Esa alusión ha pasado prácticamente desapercibida, siendo vista, en el mejor de los casos, como un gesto de cortesía. No se ha visto su intencionalidad práctica, es decir, su carga de actualidad porque la tradición que esa Escuela puso en marcha no ha llegado hasta nosotros. Rota su continuidad, queda reducida a una anécdota del pasado.

20/6/26

ENTREVISTA a MANUEL REYES MATE para la revista "Tempos Novos", por Luis María Cifuentes Pérez*

            En el año 2007 fue aprobada en el Congreso de Diputados la Ley de Memoria Histórica que trataba de reparar con mucho tiempo de retraso el olvido al que se habían visto sometidas las víctimas del franquismo que durante la dictadura e incluso en la época democrática no habían recibido el debido reconocimiento por parte de ningún gobierno. Aquella ley de 2007 no fue completa ni concretó todos los modos en los que se debía proporcionar justicia y reparación a las víctimas republicanas mientras que el homenaje a los vencedores de la Guerra Civil estaba presente todavía en monumentos, nombres de calles y diversos actos de reconocimiento.

            En el año 2020 ha llegado al Congreso de Diputados un nuevo Proyecto de Ley denominado de Memoria Democrática que viene a concretar mejor la Ley de 2007 y a darle un complemento muy importante al focalizar el tema en la Memoria Democrática que es la forma de recordar el largo y tortuoso camino que ha recorrido la sociedad española para conseguir implantar un régimen plenamente democrático en nuestro país.

            En ese contexto de la nueva Ley que pronto será aprobada en el Parlamento español nos parece de gran interés hacer una entrevista a una de las personas que más y mejor ha reflexionado sobre el significado de la memoria colectiva en la vida de las naciones y el modo en que cada Estado democrático ha tenido que enfrentarse a su propio pasado para otorgar un sentido al presente y al futuro. La entrevista al investigador Manuel Reyes Mate puede ayudarnos mucho a resituar de modo adecuado este tema.

Pr.1ª: La nueva Ley de Memoria democrática que en breve se aprobará en el Parlamento español, ¿puede considerarse necesaria y conveniente o es un modo innecesario de reabrir las heridas de la Guerra Civil o de responder a los deseos de revancha de los vencidos en aquellas contienda fratricida?