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13/7/18

La Isla de Pascua


            Fue en el pasado un lugar paradisíaco. Cuando llegaron los primeros navegantes europeos, en el año 1792, se encontraron, sin embargo, con una tierra desertizada, unos pocos humanos hambrientos y, además, entregados al canibalismo. ¿Cómo se pudo pasar del paraíso al infierno? Por el pillaje a la naturaleza. Sus habitantes pensaron que los recursos eran inagotables y que todo estaba a su disposición. Cortaron árboles, huyó la lluvia y no hubo cosechas. Al final, cuando la vida se hizo imposible en la isla, no disponían de un mal árbol con el que fabricar una canoa y poder huir. Sólo quedaban en pie esas 397 estatuas gigantes, los moáis, testigos impotentes de la tragedia.

            La isla de Pascua es la metáfora de nuestro tiempo. Nos comportamos y equivocamos como ellos al pensar que los recursos naturales son infinitos. Pero el gran error consistió en vivir como si no hubiera mañana, como si la generación presente fuera la única y tuviera el derecho a usar y abusar del planeta. El Presidente estadounidense, Jefferson, dijo algo que nos define: “la tierra pertenece a la generación actual”. Hay que reconocer que tuvo frases más afortunadas.

25/1/16

La memoria de los nietos

            Los padres fueron protagonistas, por eso sabían. Los hijos supieron y callaron. Los nietos quieren saber, por eso se dice de ellos que son la generación de la memoria. Así ha ocurrido en las grandes catástrofes,  como la que representó la barbare nazi, y así debería haber sido con la Guerra Civil española. Pero no parece que la generación española de los nietos siga esas pautas. Declaraciones como las de Bertín Osborne, pidiendo que se deje de hablar de lo que ocurrió entonces -y lo dice él "con siete tíos abuelos asesinados en Paracuellos"- o las de Albert Rivera ninguneando la memoria histórica, podrían indicar que aquí los nietos prefieren pasar página.

            Pero antes de hacerlo convendría detenerse un momento. Es de agradecer que un nieto de víctimas declare que ha perdonado y olvidado. Pero tanto la generación de sus padres como la de los abuelos ha podido identificar a los muertos y honrarles. Han recibido algún tipo de reparación y habría que ver qué tipo de justicia se ha aplicado a los asesinos. Han podido pues hacer duelo.  Los "paseados", de los que se ha hecho cargo la memoria histórica -más de 100.000, no lo olvidemos- yacen en cunetas y descampados. Lo que piden sus deudos es identificarles y honrarles. El no puede negar a los otros lo que tan cumplidamente ha tenido con los suyos.