1. El primer Jiménez Lozano que conocí fue “el intelectual”, a mediados de los años sesenta. Ya sé que esta referencia no le hubiera gustado mucho, que por algo él distinguía entre “intelectuales” e “inteligentes”. Sin embargo, he encontrado entre mis papeles una copia del texto “El oficio y la tierra”, de 1989, que escribió con motivo del premio “Castilla León” que se le había concedido. De la mano de Julien Benda, el autor de La trahison des clercs, no ahorra crítica a esta familia, los intelectuales, “por haber traicionado su específico deber de preservar los valores del conocimiento y de la expresión artística en el ámbito de lo no útil ni instrumentalizable”. Ahí se despacha a gusto. Ahora bien, si denuncia una traición es porque hay nobles tareas que son memorables aunque hayan sido traicionadas. Lozano habla de un espacio - el de la cultura- que debería entregarse “a la búsqueda del sentido del mundo, la simbolización de lo real, el intento de penetración y conocimiento de los seres y las cosas y su relación existencial con el yo del hombre”. Eso sería un ejercicio noble del intelectual, que debería hacerlo de una manera callada, al margen de las doxas y modas, como hacía el pulidor de lentes de Amsterdam, al que Jiménez Lozano tenía tanta fe.
Un observatorio atento a los desarrollos multidisciplinarios de la cultura anamnética, particularmente en la relación de la memoria con la política, la moral, el derecho, la religión, la literatura y las artes escénicas. Este blog incluye una recopilación de trabajos de Reyes Mate (artículos, conferencias, reseñas ya publicados y textos inéditos). Posteriormente acogerá trabajos de otros autores.
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8/8/21
El José Jiménez Lozano que he conocido
10/5/17
Presentación del libro de David Galcerà "La pregunta por el hombre: Primo Levi y la zona gris"
1.
¿Por qué de nuevo Auschwitz, el campo? Hubo un tiempo en el que esta pregunta
hubiera sido innecesaria: no había Levi, por tanto no tenía sentido preguntar
por qué más Levi. Cuando comenzamos en
1991 a trabajar sobre La Filosofía después del Holocausto, decíamos “en España no hay cultura del holocausto”.
No había nada: ni libros, ni sensibilidad, ni conocimientos. Hoy, sí: ya no
está en peligro la memoria de Auschwitz. Algunos piensan incluso que hasta
puede haber un empacho… Porque, según ellos, estaríamos en la era post-Auschwitz
o en la post-memoria (tiempos pues de la historia y no de la memoria).
Mi pregunta es ¿estamos en la
post-memoria o en el post-Auschwitz como piensan los que dicen que ya está bien
de Auschwitz o de las víctimas? ¿Qué significa hablar de post-Auschwitz? Fijémonos
que significa “post”: dejar atrás, haber superado un momento; post-modernidad: dejar
atrás o de lado el proyecto ilustrado sea porque está realizado sea porque no
hay que realizarle. ¿Hemos superado Auschwitz? No me refiero sólo a si están o
no vigentes las lógicas que llevaron a la barbarie (la lógica del progreso), sino
a esto otro: si ya hemos superado el deber de memoria porque el post-Auschwitz
es la negación del deber de memoria.