En sociología del conocimiento se habla de “acontemporáneo”, un extraño o forastero, que viene de lejos, espacial y temporalmente, pero cuya distancia le permite descifrar la actualidad con una agudeza de la que carecen los que ya están ahí.
Un observatorio atento a los desarrollos multidisciplinarios de la cultura anamnética, particularmente en la relación de la memoria con la política, la moral, el derecho, la religión, la literatura y las artes escénicas. Este blog incluye una recopilación de trabajos de Reyes Mate (artículos, conferencias, reseñas ya publicados y textos inéditos). Posteriormente acogerá trabajos de otros autores.
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17/12/20
La actualidad de Juan Goytisolo
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6/12/16
Democracia y memoria, ¿dos categorías en conflicto?*
De una manera instintiva
relacionamos democracia con consenso y a
la memoria con conflicto porque abre heridas que desazonan. Jorge Semprún lo
formula de la manera más extrema cuando dice, dando título a un libro suyo,
"La escritura o la vida". Había que elegir entre la memoria que
alimenta la escritura o sencillamente vivir. El eligió vivir aunque su vida, la
del Federico Sánchez, en ese tiempo
fuera todo menos sencilla.
Slomo Ben Ami también apunta la conflictividad de la
memoria cuando afirma que hay decidirse entre "la justicia o la paz". Cuando habla de justicia se
refiere a la respuesta justa que merecerían las injusticias pasadas. Ese camino
no lleva a la paz. Para vivir en paz -y se lo dijo a los palestinos y lo
repitió en Bilbao, dirigido a los vascos- el camino es pasar página.
Lo que late en formulaciones de ese
tipo es que la política es de los vivos y no puede echar la vista atrás. La
obligación del Estado es asegurar la vida de los vivos. Marx en La Cuestión Judía dice que todos los derechos
humanos se resumen en el concepto de seguridad ("el derecho a que se le
asegure al ciudadano la vida y la hacienda").
Sólo podríamos superar esa
conflictividad entre memoria y política si estableciéramos una relación entre
la justicia de los vivos (lo que Benjamin llamaba "felicidad") y el
hacer justicia a los muertos ("redención"). ¿Es
eso posible? Digamos que esa relación siempre ha estado ahí como un problema y
que la cultura lo ha resuelto a su modo, a saber, invisibilizando a los
muertos. Son el coste del progreso. Hegel dixit. Así ha sido hasta que se han
hecho visibles, un asunto tan reciente que muchos victimarios (ni ETA ni su
entorno) se han enterado bien de qué va esto. La razón mayor de esa
visibilización es un asunto de la memoria.