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22/12/23

Tomárselo con filosofía

             Esté país padece del mal de calma. Como hay montañeros que sufren del mal de altura por falta de oxígeno, los españoles, faltos de la necesaria calma, andamos desquiciados, presos de una irritabilidad enfermiza. La calma es un índice de salud cuya ausencia nos enferma. Ese malestar, debido a la falta de la vitamina correspondiente, nos hace particularmente vulnerables ante cualquier resfriado o problema cotidiano.

             El mal en cuestión debe de venir de antiguo pues nuestra lengua almacena una expresión, inventada sin duda para combatir esta singular patología colectiva. Me refiero a lo de “hay que tomárselo con filosofía”, dando a entender que, a la hora de hace frente a un problema, hay que tomarse su tiempo, evitando la precipitación, y, también, echando en el asunto una dosis de filosofía, entendiendo por tal recurrir a la despensa de conocimientos y experiencias acumulados en el pasado.

13/11/22

Pensar en español en tiempos de globalización*

            Preguntarse si se puede pensar en español o en qué consiste, es una rareza. A un alemán no se le ocurriría hacerse la pregunta porque da por sentado que un alemán piensa y que, cuando piensa, es para todo el mundo. Uno de ellos, Martin Heidegger, escribió un célebre artículo, titulado “¿Qué significa pensar?” No añadió la coletilla “en alemán” porque él bien sabía que el alemán, cuando piensa, es para todos, como si la racionalidad fuera alemana.

             Para los hispanohablantes la cosa es muy diferente. Tenemos que preguntarnos si se puede pensar en español, porque hay dudas, motivadas por opiniones externas y, otras que alimentamos nosotros mismos.

             Empecemos por las primeras. Este mismo Heidegger dejó dicho en una entrevista que publicó póstumamente Der Spiegel, que “pensar, pensar, sólo en griego o en alemán”. Este chauvismo no era cosa exclusiva suya sino que venía de lejos. El gran Hegel ya había decretado que lo más preclaro de la inteligencia mundial era centroeuropeo, es decir, añadía, “germánico y protestante”. De un plumazo colocaba a las culturas sureñas, como la española, fuera del mapa, en el margen. Nosotros éramos, en su jerga, “semitas” pero no “arios”. Los latinoamericanos salían peor parados pues de ellos decía que “tenían geografía pero no historia”, es decir, estaban más cerca del momento animal que del racional o, dicho de otra manera, eran más una expresión de la naturaleza que de un proyecto humano. Es recomendable para quien quiera profundizar en este punto leer el texto de Ortega y Gasset, “Hegel y América”, donde el pensador del Manzanares saca los colores al atropello ideológico que perpetra el pensador alemán.

8/1/21

"Antes de que decline el día. Reflexiones filosóficas sobre otro mundo posible (Diálogos de y con Reyes Mate)"*

            En julio del 2018 Francisco Martín, profesor en la Universidad de Turín, me propuso un experimento que me resultaba inédito. Consistía en desgranar en tres mañanas algunos de los temas que más me han ocupado ante un posible público que se sintiera convocado por los asuntos propuestos, invitándoles a su vez a que intervinieran directamente a través del diálogo y de comunicaciones. El experimento tuvo lugar en Soria y aunque la convocatoria venía anunciada severamente como una “encerrona”, resultó ser, en lo que a mi respecta, una generosa “obertura” por la variedad de recepciones y matices que allí se pusieron en evidencia. Luego se habló de hacer una publicación y pensé que el mejor formato posible tendría que venir del estilo.

             Es innegable que muchas de las ideas allí expuestas habían sido presentadas en otros espacios. Lo nuevo tendría que venir de un esfuerzo añadido de clarificación. Quería que conservaran en lo posible el estilo hablado, aproximándose todo lo posible a una conversación. No estoy seguro de haberlo conseguido porque las palabras se deben a contextos que, en relación a lo aquí tratado, se ha servido más de la escritura que del coloquio. Es difícil desprenderse de ese defecto de fábrica. Quede en cualquier caso constancia del esfuerzo realizado por conversar  o convertir la escritura en palabra.

             Tres son los capítulos de este libro como tres fueron los temas que nos ocuparon en Soria. Hablamos el primer día de Atenas y Jerusalem, las dos culturas que nos han conformado como Occidente, sin excluir otras, como la islámica. Luego fue el turno para la justicia, dedicando  el tercer día a hablar del tiempo partiendo de esa forma dominante de tiempo que es el progreso.

25/10/19

El subsuelo teológico del nacionalismo (presentación al libro de Daniel Barreto, El desafío nacionalista. El pensamiento teológico-político de Franz Rosenzweig)


            El nacionalismo es ahora un tema de interés. Este trabajo de Daniel Barreto no es interesante, sin embargo, porque trata del nacionalismo sino por cómo lo hace. No encontrará el lector ninguno de los tópicos que frecuentan politólogos conocidos y luego mil veces reproducidos por articulistas o tertulianos. Lo aborda convocando a un pensador singular, Franz Rosenzweig, uno de esos genios, mal conocido por el público hispanohablante, que explican el renacer del pensamiento judío en el siglo veinte o, lo que es lo mismo, el renacimiento de la filosofía en Occidente. A ese universo pertenecen movimientos filosóficos como la Teoría Crítica o pensadores como Benjamin o Adorno. Nada de eso hubiera sido posible, sin embargo, sin el discurso innovador de Franz Rosenzweig. El desafío nacionalista que aquí presentamos se adentra en ese proteico asunto desde la perspectiva que dice el subtítulo del libro "El pensamiento teológico-político de Franz Rosenzweig". No espere el lector razonamientos convencionales, a favor o en contra, donde encajar sus preferencias. Prepárese, más bien, para sorprenderse porque el pensador alemán le va a llevar por vericuetos insospechados que desvelarán a la postre las claves profundas de un fenómeno cuya fuerza no se explica diciendo que es un sentimiento. Tras él hay severas opciones teóricas tanto más eficaces cuanto menos conocidas son. Me voy a permitir adelantar algunas de estas manifestaciones con la esperanza de que el lector haga por su cuenta acopio de todas ellas leyendo el libro.

26/6/19

“La memoria, tribunal de la historia”*


            1. En las concepciones de la historia que han mandado en el pasado, los vencidos tenían pocas razones que hacer valer si por “tener razón” entendemos reconocerles capacidad semántica, es decir, significados posibles capaces de conformar y por tanto cambiar el curso de la historia.

            Valía más bien lo que decía Voltaire un tanto cínicamente: que para la historia “la razón del más fuerte es siempre la que vale”.

             Los vencidos sólo aparecían como el botín que da lustre al vencedor o , dicho más filosóficamente, como el precio del progreso. En esa visión de la historia, los vencidos eran literalmente insignificantes, esto es, carentes de significación.

21/12/17

El declive del patriotismo

            Para dar réplica a los sueños soberanistas que en su momento alimentó el lendakari Juan José Ibarretxe, José María Aznar armó un “bloque constitucionalista” al que invistió, para dotarle de mayor empaque, con la autoridad de la expresión “patriotismo constitucional”, una concepto que venía de Alemania y que había popularizado su intelectual más destacado, Jürgen Habermas.

            La verdad es que si hubieran entendido el contexto alemán del término no hubieran invocado su patronazgo tantos entusiastas españoles. Porque de lo que en realidad se trataba era de cuestionar el patriotismo.