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14/2/24

Alsasua, el engaño de la memoria corta

            Altsasu es una obra de teatro basada en un incidente que tuvo lugar en octubre del 2016 y que se convirtió en un asunto nacional. Dos guardias civiles fueron brutalmente golpeados por jóvenes locales al pretender entrar en un bar de dicho municipio. El incidente fue tratado por la justicia como un acto terrorista lo que acarreó en la Audiencia Nacional fuertes sanciones para ocho jóvenes implicados.

             La representación teatral, siete años después, ha vuelto a convocar emociones, más allá de las meramente estéticas. Grupos de extrema derecha se han manifestado a las puertas del Teatro La Abadía de Madrid para protestar contra su representación por lo que entienden es blanqueamiento del terrorismo. El director del centro dramático, Juan Mayorga, ha defendido la representación porque el teatro es “paz y libertad”, un espacio al que se acude libremente y en el que distintos personajes, que representan mundos enfrentados, convienen en hablar.

29/12/22

Tragedia y Perdón

            El contexto de este coloquio sobre “tragedia y perdón” es la representación de Electra, la tragedia de Sófocles. En ella el tema dominante es la venganza como justicia. Y nosotros además queremos poner sobre la mesa el tema del perdón. Tenemos, pues, que enfrentarnos al triple desafío que representan la venganza, la justicia y el perdón.

            1. El centro de esta tragedia, Electra,  es un mito, el mito de Electra. Retengamos esto: el tema de la tragedia es un mito antiguo que no se inventa Sófocles sino que ya lo encontramos en Homero, quien a su vez lo ha oído de sus antepasados. Lo interesante de este relato es que es contado en una función teatral. Eso tiene mucha miga porque el teatro es una novedad de aquel tiempo, lo que quiere decir es que hubo un tiempo en el que el mito se contaba de otra manera, en otro contexto.

Lo que había antes del teatro era un ritual, unas ceremonias que evocaban este mito pero en el seno de las cuales el mito tenía una significación fuerte. Para los allí presentes era como si lo narrado hubiera ocurrido de verdad; más aún, como si estuviera ocurriendo ante ellos y en ellos.

5/1/21

El Padre Marcos, un místico con los pies en la tierra*

            Si hay que medir la grandeza de una persona por el vacío que deja cuando se va, la de este dominico navarro que había hecho de Ávila su patria de adopción es excepcional. Sus estudios en Toulouse, Dublín, Salamanca y Ávila le prepararon para el ejercicio de su ministerio como pastor de almas. Había una libertad en su relación con lo sagrado que sólo podía provenir de quien se conocía bien el terreno y, al tiempo, lo vivía. La experiencia existencial y el conocimiento de los misteriosos significados que envolvían su ministerio, le permitía innovar en catequesis y hasta transgredir límites rituales. Eso hacía del Padre Marcos un religioso singular e inclasificable que atraía particularmente a quienes se situaban lejos de la religión y del culto.

28/3/20

“La biblioteca de Reyes Mate”


            El Ciervo me propone abrir las puertas de mi biblioteca para recorrerla con los lectores. Es un mal momento porque las bibliotecas son cuerpos vivos que nacen, se forman y mueren sea porque se desintegran o porque mutan en células de otros cuerpos vivos. La mía se encuentra en cajas a punto de viajar. Lo que puedo contar es lo que hay en esas cajas. Hay muchos libros, miles, de libros leídos y otros, no, que sé que no leeré. Representan las etapas por las que he pasado y que espero haberme incorporado. No me pueden acompañar porque se muere solo pero son libros llenos de vida que pueden animar a otros como lo han hecho conmigo, por eso estoy preocupado en buscarles un hábitat en donde sobrevivan.

27/7/17

El motín de la anécdota (Epílogo al texto Famélica de Juan Mayorga)

1. El fragmento no es el discurso. Tampoco es una parte del mismo porque, como decían los antiguos, "pars et totum quemadmodum sunt idem", y el fragmento está en guerra contra el todo. El fragmento se opone al discurso de la misma manera que los significantes se oponen  al conocimiento que de ellos se tiene, conscientes como son de que significan mucho más que lo que ese conocimiento alcanza. Fragmento y discurso o verdad y conocimiento son formas de expresar dos representaciones de la realidad que no son complementarias sino rivales.

            El discurso se mueve como un sultán en su harem (1) imponiendo el nombre a voluntad y nombrando a las mujeres que lo habitan como si fueran cosas. El discurso tiene la pretensión de dar sentido a lo que hay, de crear hermenéuticamente lo que narra, imitando a la palabra divina que con su poder creó el mundo.

3/3/17

“Pensar en español”. Balance de un proyecto

1) Bajo el rótulo de “pensar en español” podemos ubicar un planteamiento que viene de antiguo y que tiene muchos aspectos. Quiero decir con esto que ni es de ahora ni es sólo como algunos lo entendemos. Hay autores que han reflexionado explícitamente sobre ello (Gaos, Leopoldo Zea o María Zambrano) y otros que lo han practicado (Ortega y Gasset o Américo Castro). Yo me voy a atener a cómo lo hemos entendido algunos a partir de la experiencia que ha supuesto la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía (Eiaf). Así que hablemos de la Eiaf.

13/2/17

El arte, nuevo lugar de la verdad

Martin Heidegger, 2016, El origen de la obra de arte. Edición bilingüe de Helena Cortés y Arturo Leyte, La Oficina.
Arturo Leyte, 2016, Post Scriptum a El origen de la obra de arte de Martín Heidegger, La Oficina.


            El origen de la obra de arte explica, junto a otros textos como La pregunta por la técnica o Qué significa pensar por qué hay un antes y un después de la filosofía desde Heidegger. Con él se cierra un tiempo en el que el ser humano pensaba que con su esfuerzo podía conocer todo, y se abre otro en el que la verdad nos alcanza, nos adviene o, dicho en su jerga, que la verdad no es del orden del conocimiento sino del acontecimiento. No es el único en pensarlo pero ha sido quien más alto y más claro  lo ha dicho.

10/1/17

Presentación del libro de Juan Mayorga Elipses (2016, La Uña Rota, Segovia)

1. Presentar un libro es un momento festivo si por tiempo festivo entendemos, como en la cultura judía, no día de descanso sino tiempo privilegiado que da sentido al tiempo laborable. En este caso el libro daría sentido, a través de sus ensayos, a la profesión del teatro pero también a otros campos implicados como es la propia filosofía

            La obra de Juan Mayorga -él mismo filósofo y matemático- admite muchas lecturas. Yo voy a poner el acento en su dimensión filosófica. La relación entre teatro y filosofía viene de antiguo (la filosofía y la tragedia son contemporáneas) lo que no quiere decir que no sean unas relaciones conflictiva: la filosofía echaba en cara a la tragedia falta de rigor conceptual y la tragedia a la filosofía que no tuviera vida. Platón, sin ir  más lejos, pone a caldo a los “poetas” (que son los autores de las tragedias) porque presentan unos dioses que son cómplices del mal y porque nos ofrecen como modelos de vida a héroes que matan al padre o se casan con la madre. Eso no puede ser. Menos mal que Aristóteles arregla los desperfectos al decir que hay más verdad en la poesía que en la (ciencia) histórica. Aristóteles dice literalmente que: “la poesía es más verídica que la historia” en La Poética, cap. IV (¡lo que dirían nuestros historiadores que ya se molestan con la memoria histórica si encima les dice que hay más realidad en la memoria que en la historia!). Unas relaciones conflictivas, pues, pero necesarias ya que  sin filosofía la tragedia perdería pretensión de verdad, y, sin tragedia, la filosofía quedaría seca. Esa necesidad explica que la filosofía se pregunte una y otra vez por el origen (“Ursprung”) de la tragedia (es el caso de Nietzsche) o del drama barroco (caso de Benjamin)…entendiendo por origen no el comienzo de una historia sino el sentido de esa expresión artística, esto es, su relación con la verdad. Una larga historia que se consuma en Heidegger cuando decreta que la verdad no tiene que ver con el conocimiento filosófico sino con el acontecimiento artístico. Luego volveré sobre ello.

26/9/16

Todo es tramoya

            La política como teatro no es un invento de los recién llegados sino que viene de antiguo. Los políticos han rivalizado con los eclesiásticos en liturgias, capisayos y símbolos. Lo nuevo es que ha desaparecido una delgada línea divisoria que, durante siglos, distinguía entre forma y fondo, entre apariencia y realidad, entre significante y significado. El que se mostraba debía tener medios para hacerse valer. Nadie pues se engañaba con las apariencias.

            Eso es lo que ha cambiado. Ahora, como decía irónicamente Walter Benjamin del teatro barroco, “hasta Dios es tramoya”. Lo que importa es el gesto y el atuendo, esto es, la imagen. No importa el alcance del gesto, ni si tendrá futuro o no. Lo decisivo es la aparición, la manifestación o el impacto. Son políticos del shock. El tiempo se ha acelerado tanto que el instante tiene valor de eternidad. Pensar en lo que sucederá después, eso es ya jugar a los dados, de ahí que mejor no pensar en el futuro aunque lleve a la catástrofe. Sería fácil ilustrar estas ideas con dichos y hechos de políticos catalanes o madrileños, españoles o alemanes, aunque también en esto somos los españoles más exagerados porque hemos llegado al frenesí de la posmodernidad sin el poso de la modernidad.