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5/2/21

Un retrovisor para este nuevo año

             El año nuevo es siempre propicio para hacer cambios: que si dejar de fumar o bajar de peso o hacer deporte o poner orden en la casa. El año entrante, este 2021, viene además con la exigencia añadida de romper los puentes con el que acaba de terminar. No podemos imaginar el futuro más que como interrupción de la pandemia que hemos vivido.

            Para muchos sesudos analistas estos buenos deseos suenan a simplezas carentes de toda justificación. ¿Qué queremos cambios? Pero si desde siempre todo va cambiando. ¿Acaso, decían los antiguos, puede alguien bañarse dos veces en el mismo agua del río? Si lo que deseamos es salvar un planeta en peligro, rebajando la contaminación como en los meses de confinamiento, ¿queremos acaso convertir el mundo en un cementerio donde, ahí sí, nadie contamina? Lo que nos vienen a decir estos escépticos es que la vida cambia constantemente sin que eso signifique novedad alguna y, también, que vida y muerte viajen en el mismo vagón. Mejor que fiarse de sueños utópicos es, nos dicen, confiar en la ciencia que traerá vacunas contra el virus y contra la polución. Es decir, hay que seguir como si no pasara nada.

28/12/15

Sin novedades en el año nuevo

            Es de ley acometer el nuevo año con espíritu innovador y eso consiste al menos en evitar repetir errores de bulto e incorporar a la agenda personal alguna novedad que nos saque de la rutina. Los buenos propósitos duran poco, es verdad, pero eso tampoco nos angustia demasiado ya que la rutina  tiene su encanto y eso de la novedad es un bien que además de escaso es confuso.

            El modelo de novedad más a mano es el de la moda. Es una novedad efímera, fugaz, que se disuelve al manifestarse. Se hace vieja en el momento mismo de su aparición, de ahí que los modistos hagan coincidir el momento de la presentación de una colección con la preparación de la siguiente. Esa novedad no tiene historia ni futuro pues vive de instantes que no comprometen a nada. Esta novedad, aunque sea un invento de la moda, se la han apropiado los políticos. Cuando hacen una promesa no piensan en su cumplimiento sino en la eficacia (electoral) del momento. Los ciudadanos de a pie también la hemos comprado. Vivimos al día por eso cuando nos prometemos en algo, como al inicio del nuevo año, desistimos pronto porque la lucha por la supervivencia consume casi todas las energías de innovación.

            Hay otro tipo de novedad, el del agua del manantial. El manantial está ahí desde tiempo inmemorial, pero el agua fresca y cristalina fluye por primera vez ante nuestra presencia. La novedad que representa esa agua tiene relación con el pasado, pero es una novedad creativa porque no repite, no se repite, sino que hace presente agua nueva, por estrenar.