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23/3/26

Autoritarismo y olvido en la transición política española

            1. La transición política española se hizo bajo el signo del olvido o, mejor, de “echar al olvido” pues no se trataba de un olvido involuntario sino querido. Lo que se quería dar a entender con esa expresión es que se rechazaba dar significación política al pasado. Paz por olvido que es, según Slomo BenAmi, la fórmula más exitosa en casos de transición de sistemas dictatoriales a democráticos.

 Si nos preguntamos que por qué se hizo así, habría que recordar que fue porque esa fórmula encontró más consenso que otras, que fueron descartadas. Antonio G. Santesmases explica en su estudio “Memoria y olvido en la transición política española” (colaboración en el libro colectivo Memoria Democrática. Una necesidad para una ciudadanía informada y crítica) que, tras la muerte de Franco, se abrieron tres caminos: en primer lugar el continuista. Un franquismo sin Franco, con los mismos principios del régimen franquista, sin partidos, ni parlamento, ni sindicatos, ni elecciones libres. Es el que representó Arias Navarro que no contentaba, si exceptuamos a los militares, ni a los del régimen. En el polo opuesto, el camino de la ruptura. Despido y condena del régimen anterior, abriendo un tiempo constituyente donde el pueblo pudiera elegir entre monarquía o república, así como decidir el modelo de organización territorial previo uso del derecho de autodeterminación. No estaba el país para tanto vértigo ni la relación de fuerzas, habida cuenta del poder fáctico, para tales aventuras. Se optó finalmente por la tercera vía, la reformista que constaba de una monarquía constitucional, un Estado de las Autonomías y una democracia liberal.

3/9/24

El Abrazo

             El Abrazo es el título de un cuadro del pintor Juan Genovés que figura en el Congreso de los Diputados en un lugar de honor porque representa bien el espíritu del consenso que presidió la transición. Ese consenso, por el que algunos suspiran hoy, suele asociarse a un tiempo bonacible y presto al entendimiento. Nada más lejos de la realidad. El Abrazo costó sangre y aquel consenso fue el resultado de un doloroso proceso crítico. No podemos pues hoy suspirar por la convivencia, ahorrándonos ese trabajo de revisión de las propias certezas. No se sale de la polarización reinante con un suspiro nostálgico sino con un talante autocrítico.

             Como quiera que lo que hace cuarenta años parecía evidente resulta hoy inconcebible, es de agradecer que una de esas voces del consenso de antaño se haga oír hogaño. Es una voz autorizada, a punto de extinguirse, que nos manda un mensaje en una botella para que nosotros, náufragos a la deriva, no perdamos el norte.

1/11/21

Memoria y construcción política

             1. La democracia en España padece una severa crisis institucional. No hay más que ver la valoración que se tiene de los políticos, jueces, obispos o banqueros. Basta echar una mirada a la monarquía o las noticias sobre el soberanismo catalán para entender que la democracia hacía aguas por todos los costados: desde luego por el institucional, pero también por la base, ¿cómo, si no, entender que políticos corruptos sean votados por mayorías absolutas?

            El peligro de la crisis actual es echar la culpa a las instituciones. Convendría entonces darse un paseo por El Inspector, la obra teatral de Gogol, escrita hace casi doscientos años en la lejana Rusia, pero de plena actualidad aquí. El argumento versa sobre el mundillo político en provincias, sacudido de repente por el anuncio de un inspector enviado para valorar la situación. La gracia del enredo está en que los políticos corruptos confunden al temido inspector con un inocente perillán sorprendido por los halagos y favores con los que el alcalde y su cohorte quieren comprarle. Se deja ir, aprovecha la ocasión y se va colmado de gracias. Mientras los políticos se pavonean de cómo se lo han ganado, reciben el aviso de que el inspector de verdad acaba de llegar. Momento grandioso de la obra es cuando el alcalde se vuelve a los espectadores que han estado riendo todo el tiempo, porque ellos sí sabían que los políticos estaban poniendo los huevos en el cesto equivocado, y les espeta a la cara "pero ¿de qué os reís? ¡os estáis riendo de vosotros mismos!".

21/2/16

La memoria histórica, manual de uso

Abstract:
En el contexto de "imposturas de la memoria" habría que mencionar a memorias que olvidan o que desvirtúan el pasado o que lo instrumentalizan para el presente. Por mi parte hablaré de la contradicción, entre autores españoles, que se identifican con el sentido fuerte de la memoria, aplicada a la Shoah, y la niegan al referirse a España (Guerra Civil y Transición). Trataré de explicar el sentido y el origen de esa contradicción.


            1. En una mesa titulada "Disputas sobre la memoria, imposturas de la memoria y políticas del presente", quisiera centrarme en el aspecto "imposturas de la memoria".

            Podríamos abordar el tema analizando aspectos tales como las memorias que olvidan en el momento del recordar (la Farmacia de Platón habla de la escritura que olvida todo lo que no queda recogido en ella); las memorias que manipulan el pasado: lo que Walter Benjamin  llama memoria hermenéutica que es la que lleva a cabo el criminal para privar de significación al hecho cometido; las memorias que son instrumentos del presente  como son las de los nacionalismos (Renan: "no hay nación que se precie que no se invente su pasado"); los que falsifican la memoria como hizo, por ejemplo, Enric Marco, el personaje que ha suministrado material a la novela de Javier Cercas, El Impostor.