Tita es el nombre de
una calle singular de Íscar. Tita es
la abreviatura amable de Felicitas Arranz, una nonagenaria que por petición
popular acaba de obtener el honor de dar su nombre a una calle. Sus méritos no
son nada espectaculares. Ni ha ganado batallas, ni se ha sentado en grandes
despachos, ni ha lucido éxitos deportivos, como ocurre con la mayoría de los
nombres que figuran en nuestros pueblos y ciudades. Su hoja de servicios está a
la altura de una mujer de pueblo que entendió instintivamente lo que es ser
ciudadana. Sin otra preparación que los estudios primarios supo responder a las
necesidades del pueblo convirtiendo su domicilio en una casa de niños donde los
hijos de familias trabajadores recibieron una educación hecha de conocimientos
y de cariño; por las noches los mozos del pueblo podían acudir a su casa
hacerse con las letras y los números que no pudieron aprender en la escuela;
organizó la solidaridad de la comarca en torno a Manos Unidas, mientras su casa
siempre estaba abierta para cualquier necesidad. Tita entendió la vida no como dedicación exclusiva a los suyos,
cosa que jamás descuidó, sino como vida en común.