El peligro de los derrotados es
idealizar la causa por la que combatieron. Ha ocurrido en España con los
republicanos. Un film como el de Alejandro Amenábar, “Mientras dure la guerra”,
donde aparecen los claroscuros de la II República Española, contribuye a matizar las imágenes del pasado y a rebajar
las idealizaciones. Que muchos de los intelectuales que trajeron la República
se distanciaran de ella, por sus errores y torpezas, debería dar que pensar.
Otro tanto está ocurriendo en el
bando opuesto. El franquismo se aplicó en demonizar personas, además de
perseguir ideas, sin razón alguna. Una de ellas es Manuel Azaña, el que fuera
Presidente de la República.