28/12/25

El nacionalismo, expresión autoritaria de la pertenencia

Introducción

1. Hemos analizado el autoritarismo desde múltiples perspectivas:  psicológicas, ontológicas, morales, políticas. Cabría otra, más trasversal, como la que representa el nacionalismo entendido como ese élan histórico que lleva a conformar la necesidad de pertenencia en figuras como la polis, el Estado, la nación o la patria que no sólo cuestionan el lugar del  mismo (del miembro de la comunidad) sino también la del otro (del extranjero).

A Isaiah Berlin le llamó la atención el hecho de que, en la historia de las ideas modernas, nadie supiera prever la irrupción del nacionalismo. Se esperaban otras ideas y otros debates (que si conflictos entre las Luces y los mitos, que si la lucha entre clases, que si la guerra entre antiguos y modernos…) pero el que se impuso a partir del siglo XIX fue el nacionalismo. Otro tanto ocurrió tras la caída del muro de Berlín. El fin de la guerra fría, que dividió al mundo en dos bloques durante 75 años, debía dar origen a los planteamientos universalistas o globales. Ocurrió eso pero sólo con el dinero. Los pueblos, sin embargo, lo que cultivaron fue el nacionalismo. Algo parecido está ocurriendo hoy cuando la extrema derecha en el mundo está imponiendo la agenda política: el tema estrella, como se ve en el debate en torno a la migración, es la identidad colectiva.

22/12/25

Adviento, palabra en desuso

            Advenir es sinónimo de llegar con el matiz de que lo que haya de venir o advenga, no nos cae como un pedrisco sino que es esperado activamente. Si el adviento, tiempo de esperanza, está en desuso, es porque esto de la espera activa o creativa ya no se lleva. Decía recientemente Iñaki Gabilondo que los únicos que hoy hacen gala de esperanza son los que nada esperan. Se refería a esa ola conservadora que inunda Europa para la que el único futuro es el pasado. Lo que ponen por delante es lo que debería haber quedado atrás.

             No siempre fue así. Después de la II Guerra Mundial hubo un tiempo de esperanza que duró hasta los años setenta. Tanto la socialdemocracia, como la democracia cristiana y hasta el capitalismo estaban animados por el firme convencimiento de que el futuro tenía que ser mejor que el pasado. Es verdad que se partía de muy poco y de muy abajo, pero todo el mundo creía que podía aspirar a más y pasar del carro al coche, de la chabola al piso, del estar de más a ser empleado.

11/12/25

En homenaje a Walter Benjamin

              Los premios que nos convocan son concedidos por una Fundación, titulada Angelus Novus, y lo son en homenaje a Walter Benjamin.

             Angelus Novus es originariamente el nombre de un cuadro de Paul Klee pero que, gracias a la interpretación que de él hace Walter Benjamin, se convierte en símbolo de su pensamiento y embajador de su persona.

             De su persona decía su pariente, Hannah Arendt, que desbordaba en erudición sin ser un erudito, que interpretaba genialmente textos sin ser filólogo, que le seducía la teología mientras le resbalaba la religión, que habló como nadie de historia sin ser historiador, en una palabra, que pensaba poéticamente sin ser ni poeta ni filósofo. Un pensador pues inclasificable porque miró la realidad desde un ángulo en el que nadie antes había reparado.