8/12/18

El Papa es de este mundo


            Gran sorpresa ha causado en todo el mundo el anuncio de que el Papa lo deja. Todavía queda en la retina la imagen del anciano Juan Pablo II arrastrando su agonía hasta el final como si no tuviera manera de desprenderse del cargo. Hay algún precedente de renuncia, pero queda tan lejos que lo normal es pensar que el Papa, una vez elegido, lo es hasta la muerte.

La canción triste de Karim Benzema


            Benzema es ese jugador francés del Real Madrid que se niega a cantar La Marsellesa. Los franceses no se lo perdonan porque ser patriota es sentir el fervor revolucionario del himno nacional. Él dice que no lo hace porque no canta nunca, pero todos adivinan que la razón verdadera hay que buscarla en los orígenes de la familia y en su propia biografía.

16/11/18

Del gesto a la palabra


            Hace unos días Gesto por la Paz se autodisolvía como organización después de 28 años de elocuente silencio contra la violencia etarra y aledaños. Era difícil encontrar un nombre más ajustado para denunciar tantos asesinatos, secuestros, torturas y extorsiones en un clima de miedo generalizado. En aquella sociedad vasca había cómplices, como el mundo abertzale; había calculadas distancias, como la de la Iglesia vasca; había silencios vergonzantes, porque la palabra crítica costaba caro y pocos tienen madera de héroes. Pero también había gente de bien que, independientemente de cualquier posición política o ideológica, no podía aceptar el asesinato como argumento político. Alguien entendió que toda ese gente venida de cualquier rincón de la historia podía unirse en lo mínimo, en un ademán de protesta. Así nació Gesto por la Paz.

Los pobres no son de este mundo


            Están, pero apenas  si se les ve. Son legión, un ejército alimentado por el fracaso de las políticas en curso. Son los pobres, uno de cada cinco en España, según cuenta el Instituto Nacional de Estadística. La pobreza se ceba entre los niños y los emigrantes, pero el empobrecimiento amenaza a todos, sobre todo a las clases medias. Es la realidad más despiadada, mucho más que el terrorismo o los accidentes de tráfico. Pero sin son el síntoma del fracaso de un sistema económico y político, ¿por qué no pasa nada? ¿por qué no se produce un estallido social? ¿por qué los políticos siguen con sus rutinas, impotentes, indiferentes? Por mucho menos la política ha tirado del freno de alarma, la sociedad se ha echado a la calle, nos hemos conjurado todos, por ejemplo, contra el terror o contra la guerra.