La rodilla de un oficial de policía estadounidense clavada en el cuello de un negro, George Floyd, durante 8 minutos y 46 segundos, ha encendido una protesta a lo largo y ancho del planeta contra el maltrato racial. Lo que tiene de singular es que la indignación alcanza a la representación, es decir, a la memoria de ese pasado racial. Se protesta contra el abuso policial y, a partir de ahí, contra una cultura que ha sido tan cómplice y complaciente contra la discriminación racial. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que la esclavitud ha estado justificada en Occidente desde Aristóteles, hace veinticinco siglos, hasta antesdeayer, sin olvidar la aquiescencia de las teologías y de la iglesia. En el convento de la Encarnación de Ávila, donde ingresó Teresa de Cepeda y Ahumada, las monjas ricas tenían en sus propias celdas esclavas que las atendían. Ha habido mucha complacencia con la trata de esclavos en el pasado, de ahí que la ola de indignación está tomando la forma de un terremoto iconoclasta que ataca todo monumento o acontecimiento emparentado con ese pasado.
Un observatorio atento a los desarrollos multidisciplinarios de la cultura anamnética, particularmente en la relación de la memoria con la política, la moral, el derecho, la religión, la literatura y las artes escénicas. Este blog incluye una recopilación de trabajos de Reyes Mate (artículos, conferencias, reseñas ya publicados y textos inéditos). Posteriormente acogerá trabajos de otros autores.
27/9/20
La memoria, una lectura moral del pasado
12/9/20
La memoria peligrosa, en peligro*
Después de que Todorov hablara de los “abusos de la memoria” se habló en Francia de “la memoria saturada” (Régine Robin) y luego, en USA, de “adicción a la memoria” (Ch Maier) y ahora, en Italia (D. Giglioli) y un poco por doquier, de la religiosización o incluso cristianización del deber de memoria, convertido en religión civil. No son negacionistas ni autores alérgicos a la memoria de Auschwitz. Al contrario. Su crítica dirige los dardos contra la “cultura de la memoria” (C. Coquio), es decir, va contra el modo como hoy se expresan las víctimas, los expertos, las instituciones y hasta la opinión pública cuando hablan de la memoria de Auschwitz.
27/8/20
Los refugiados, clave de nuestro tiempo
La migración es considerada el gran problema político de nuestro tiempo. El mundo globalizado ha roto las costuras del Estado, la figura sobre la que se había construido el mundo desde la Paz de Westfalia, sin olvidar, por otro lado, que esta globalización, lejos de igualar, fomenta la desigualdad y la violencia hasta el punto de obligar a sus víctimas a huir buscando refugio en países menos castigados o más prósperos.
24/8/20
La hora de las formas
El Homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia que tuvo lugar el pasado 16 de julio en el Palacio Real de Madrid ha sido visto por todos como un gran acierto. En una ceremonia sobria y ajustada se consiguió lo que persigue un rito funerario: honrar a las víctimas, convocar a todos y, como decía Hernando Calleja, “simbolizar la despedida que fue imposible en el momento de sus muertes”. El ritual satisfizo a todos o, mejor, dicho, a casi todos porque faltaron algunos alegando unos, como Vox, que los ritos funerarios en España, aunque sean de Estado, sólo pueden ser católicos, y, otros, como los republicanos catalanes, que eran poco laicos.