Mi amigo estaba indignado con lo de Gaza. No le faltaban razones pues las noticias sobre el bombardeo de escuelas, hospitales y funcionarios de la ONU no dejaban lugar a dudas. Y esas imágenes de niños muertos, padres desesperados y familias huyendo, ponen una y otra vez sobre la mesa el sentido de esta guerra. Si el Gobierno de Netanyahu la justificó al principio invocando el sagrado deber del Estado de Israel de proporcionar un lugar seguro al pueblo judío ¿cómo no reconocer que esa guerra, aunque la gane Israel, no le va a procurar más seguridad, sino menos? ¿Cómo no darse cuenta de que las bombas sobre Gaza en lugar de contribuir a liberar a los rehenes, están poniéndoles en mayor peligro, por no hablar de sus muertes? La indignación de mi amigo crece conforme habla y yo desisto de intervenir para, sin cuestionar lo que dice, añadir algún matiz. ¡Buena gana de discutir!
Un observatorio atento a los desarrollos multidisciplinarios de la cultura anamnética, particularmente en la relación de la memoria con la política, la moral, el derecho, la religión, la literatura y las artes escénicas. Este blog incluye una recopilación de trabajos de Reyes Mate (artículos, conferencias, reseñas ya publicados y textos inéditos). Posteriormente acogerá trabajos de otros autores.
27/9/24
El secreto está en el detalle
10/9/24
Apuntes de un inocente culpable sobre la justicia en los juzgados
Sin justicia, dice San Agustín en La Ciudad de Dios, la sociedad sería un reino de piratas (magna latrocinia). Siglos después Francis Bacon recogería la misma idea en su premonitorio estudio Sobre la justicia universal, diciendo “in societate civil aut lex aut vis valet”. Tenemos pues que la convivencia humana sólo es posible en una sociedad regida por la ley. Pero no cualquier norma es ley. Hay normas que tienen apariencia de ley pero son sólo fruto de la voluntad del más fuerte. Para ilustrarlo el obispo africano recuerda con cierta guasa aquella conversación de Alejandro Magno con un pirata de poca monta que ha capturado a orillas del mar. Tras reprocharle el desasosiego que provoca entre las buenas gentes con sus fechorías, el pirata respondió: “en el fondo tu y yo hacemos lo mismo. Sólo que a mí me tachan de ladrón por hacerlo con un pequeño navío, mientras que a ti te celebran como emperador por hacerlo con una gran escuadra”.
3/9/24
El Abrazo
El Abrazo es el título de un cuadro del pintor Juan Genovés que figura en el Congreso de los Diputados en un lugar de honor porque representa bien el espíritu del consenso que presidió la transición. Ese consenso, por el que algunos suspiran hoy, suele asociarse a un tiempo bonacible y presto al entendimiento. Nada más lejos de la realidad. El Abrazo costó sangre y aquel consenso fue el resultado de un doloroso proceso crítico. No podemos pues hoy suspirar por la convivencia, ahorrándonos ese trabajo de revisión de las propias certezas. No se sale de la polarización reinante con un suspiro nostálgico sino con un talante autocrítico.