Muchas
gracias por la invitación. No conocía personalmente a Roberto Bergalli ni a
Iñaki Rivera, pero sí había sabido de sus trabajos y me reconocía en ellos por
la afinidad temática y metodológica. Por eso tengo la impresión de estar en
casa y de ahí el agradecimiento.
Cuando nos
pusimos en contacto, me mandasteis unas preguntas a las que quisiera referirme
ahora. Me preguntábais "¿Cuál fue la relación de Benjamin con la Escuela
Frankfurt?", "¿Qué supuso la Escuela de Frankfurt para la teoría
crítica de la sociedad?", "¿Cuál es la interpretación que podamos dar
de las tesis principales de Benjamin sobre el concepto de historia?". Y
una que ya es un poco más accidental… ¿qué puedo pensar de la interpretación
que hace Michael Löwy sobre el particular?.Entremos en ellas, empezando por la
relativa a "Benjamin y la Escuela de Frankfurt".
Sobre
esto de la Escuela de Frankfurt recuerdo que, cuando Habermas publicó la Teoría
de la acción comunicativa que fue un acontecimiento mundial; el semanario
alemán Die Zeit hizo un gran reportaje y comenzaba contando una anécdota
que parece más un chiste: dicen que llegó un reportero norteamericano a
Frankfurt para hacer una entrevista a Habermas, y que al llegar al aeropuerto,
se dirigió a un taxista diciéndole "lléveme por favor a la Escuela de Frankfurt" y el taxista
le dijo "¿A cuál de ellas?, porque aquí hay muchas escuelas". Y
efectivamente hay muchas Escuelas de Frankfurt. Lo que llamamos Escuela de
Frankfurt es una iniciativa que tiene lugar en 1922-23 con el objetivo de
repensar críticamente el marxismo. Es una iniciativa privada de un grupo de
intelectuales, sobre todo judíos. El gran patrón fue Max Horkheimer. En el año
1922 hicieron un primer seminario con la participación de figuras como Lukács, Karl
Korsch, Pollock y el propio Horkheimer, es decir,
nombres muy importantes de la filosofía marxista. Allí se dieron cuenta de que
no bastaba un seminario para repensar críticamente el marxismo, sino que había
que crear una institución, un instituto y en ese momento es cuando madura la idea de la
institucionalización de esta reflexión crítica sobre el marxismo. Se crea un
instituto que es privado pero bien conectado con la universidad. Al ser privado
tenían una libertad mayor en el funcionamiento, pero también querían el caché y
la categoría de una institución universitaria. Lo financia un judío argentino
que se llamaba Felix Weil y se designa a una
persona que tuviera respetabilidad intelectual y esto en Alemania significa que
fuera catedrático. Y como Max Horkheimer no lo era se recurrió a Karl Grünberg, que era un buen marxista pero un marxista muy clásico al
que le interesaba la economía y no le interesaba para nada el resto. Este
hombre se jubiló enseguida y se pensó que lo dirigiera Max Horkheimer, aunque
hubiera que buscar los auspicios de un catedrático, en este caso de una
prestigiosa figura universitaria como era el teólogo Paul Tillich.