16/10/17

Salvar al poeta de nuestra espiritualidad

            El ayuntamiento de Sabadell llegó a plantearse retirar el nombre de Antonio Machado a la plaza que lleva su nombre, por “españolista”. Aunque la propuesta no se llevó a efecto por la alarma social que provocó, su solo planteamiento revela una catástrofe moral que desborda el hecho político. 

11/10/17

Sin rumbo

            Nos preguntamos perplejos cómo hemos podido llegar hasta aquí, y no hay respuesta. Algo hemos hecho mal para que hayan caído, una tras otra, las barreras que nos defendían del abismo. Pero ahí estamos, en plena caída.

            Como los pasos que hemos dado no son verdades sino errores, no son conquistas civilizatorias sino tumbos hacia el desastre, cabe rectificar. Ha llegado la hora de volver sobre nuestros pasos y preguntarse qué hemos hecho mal. Y esto nos afecta a todos, sobre todo a los que toman decisiones políticas y también a los que crean opinión pública. Y, para empezar por uno mismo, me pregunto cómo hemos permitido que el nacionalismo disfrute de prestigio alguno. Es una pregunta que afecta en primer lugar a los intelectuales cuya tarea consiste en sopesar la calidad moral de los productos políticos en circulación.

El horror que no se explica pero que algo aclara

            Nadie se podía explicar que fueran ellos los autores de la masacre. A los ojos de todos parecían integrados y felices o, como decía la educadora social de Ripoll, "eran como mis hijos". Y ocurrió lo inimaginable: aquellos jóvenes educados y cariñosos se presentaron de repente como asesinos. ¿Cómo explicárselo? Si fueran pobres y marginados, nos decimos, cabría una explicación, pero ¿cómo llegaron a eso siendo como nosotros? Hay acontecimientos que ocurren habiendo sido literalmente impensables, es decir, que ocurren sin causas que lo expliquen. Lo que pasa es que cuando ocurren son capaces de iluminar todo lo anterior con una luz nueva. Algo no hemos hecho bien para que estos jóvenes educados entre nosotros se hayan comprometido en la causa yihadista que es la negación de todos los valores que hemos querido transmitirles.

            Lo más fácil es seguir la pista perversa del imán que con sus artes diabólicas ha sabido embrujarles hasta hacerles perder el juicio. Es una pista necesaria que naturalmente hay que seguir y perseguir para taponar esa salida. Pero esos cantos de sirena sólo consiguen seducir si encuentran complicidades domésticas, quiero decir en la educación que les proporcionamos.

13/9/17

Veinte años después, el mito de la pluralidad de relatos

            Aquel día, 13 de julio de 1997, empezamos a entender algo que nos negábamos a reconocer, a saber, que matar a alguien por una idea no era defender un ideal político sino cometer un crimen. Muchos tibios dentro y fuera del País Vasco comenzaron a tomar posición contra el crimen; y a los círculos concéntricos que habían sostenido la violencia terrorista (iglesia vasca, intelectuales o artistas) les entró la duda de si aquello iba a alguna parte. Hoy veinte años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco apenas si hay quien justifique el terrorismo.