Hace unas semanas Rafael Nadal recogió sus bártulos de jugar a tenis y nos dijo adiós. “Necesito”, dijo, “volver a casa. Tengo cosas mucho más importantes que el tenis que atender”. El hombre que durante años nos ha acompañado hasta en la intimidad con una raqueta de tenis, se iba del US Open porque tenía cosas que hacer mucho más importantes que dar raquetazos a una bola.
Un observatorio atento a los desarrollos multidisciplinarios de la cultura anamnética, particularmente en la relación de la memoria con la política, la moral, el derecho, la religión, la literatura y las artes escénicas. Este blog incluye una recopilación de trabajos de Reyes Mate (artículos, conferencias, reseñas ya publicados y textos inéditos). Posteriormente acogerá trabajos de otros autores.
14/10/22
Nadal, déjalo ya
12/9/22
Más piedad en la naturaleza que en la voluntad de los pueblos
La pertinaz sequía que asola a toda Europa ha descubierto el secreto ocultado por las aguas del Danubio. Al secarse el cauce han aparecido en los fondos del río los restos de numerosos barcos alemanes hundidos durante la II Guerra Mundial por el Ejército Rojo en su ofensiva final. Algunos de esos barcos, cargados de municiones, convierten el río en un campo de minas. Por un momento las celebradas aguas del Danubio han dejado de discurrir al son de un vals para recordarnos música de guerra.
22/8/22
Cursos de felicidad
Vivimos un tiempo deprimente. Entre los incendios, la guerra, las calores y el incremento del IPC, no hay lugar para el respiro. Ya sabíamos que el periodismo tiene querencia por las malas noticias. Lo nuevo, sin embargo, es la sospecha de que puede que no las haya buenas, por eso merece la atención una información reciente que habla de felicidad. En las universidades de Oxford y Harvard se enseñan materias tan clásicas como la física y tan innovadoras como la inteligencia artificial. Bueno pues lo nuevo, nuevo, es la enseñanza de la felicidad.
12/7/22
Los abogados de ETA y la justicia restaurativa
Desde los tiempos de Electra, la tragedia de Sófocles que identificaba justicia con castigo, entendemos que hacer justicia consiste en sancionar al culpable. El punto flaco de este planteamiento es que desatiende la reparación de los daños causados por el infractor, por eso decimos que, en esa forma de entender la justicia, las víctimas son invisibles. Eso ha empezado a cambiar gracias a otro modo de entender la justicia, mucho más atenta a los daños que la injusticia causa en la víctima, pero también en la sociedad y hasta en el propio agresor. Estamos pasando de una justicia punitiva a otra, restaurativa, que así se llama esta nueva doctrina, porque lo que pretende es, sin abandonar el castigo legal establecido, reparar o restaurar los daños causados.